Modificaciones al Codigo de la CABA

3 Jun

artículo tomado del blog: Estas en tu derecho

El ahora viejo art. 111 del Código Contravencional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el Capítulo 3 (seguridad y ordenamiento en el tránsito) nos decía lo siguiente:
“Conducir en estado de ebriedad o bajo los efectos de estupefacientes. Quien conduce un vehículo en estado de ebriedad o bajo la acción de sustancias que disminuyen la capacidad para hacerlo, es sancionado/a con doscientos ($ 200) a dos mil ($ 2.000) pesos de multa o uno (1) a diez (10) días de arresto. Admite culpa”.

La ley 3043, publicada en el B.O. del 22 de mayo de este año, en su artículo 1º modifica al artículo 111 citado más arriba, y dice lo siguiente:“Modificase el artículo 111 del Capítulo III “Seguridad y ordenamiento en el Tránsito” del Título IV “Protección de la Seguridad y la Tranquilidad” del Libro II “Contravenciones” del Código Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires aprobado por Ley N° 1472 (B.O.C.B.A. N° 2055) por el siguiente: “Artículo 111 – Conducir con mayor cantidad de alcohol en sangre del permitido o bajo los efectos de estupefacientes. Quien conduce un vehículo superando los límites permitidos de alcohol en sangre o bajo la acción de otras sustancias que disminuyan la aptitud para hacerlo, es sancionado/a con doscientos ($200) a dos mil ($2000) pesos de multa o uno (1) a diez (10) días de arresto. Admite culpa.”

Si remitimos a la técnica legislativa, aún deficiente en la modificación, vemos que en el viejo art. 111 había un defecto técnico que obligaba a la subjetividad del controlador ya que “conducir en estado de ebriedad” no nos dice mucho, y dejaba una interpretación muy libre del término “ebriedad”. De hecho, hay ejemplos jurisprudenciales que nos dan una idea de la ambivalencia. Por ejemplo, una posible interpretación llevó al titular del Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas nº 13 de la Ciudad de Buenos Aires, a inclinarse por el dictado de una sentencia absolutoria. En otro caso, y desde otro punto de vista, la Sala III de la Cámara Penal, Contravencional y de Faltas a confirmó una sentencia condenatoria dictada en primera instancia. El argumento fue que el tipo legal no exige la puesta en peligro para terceros, sino la sola comprobación de la conducta reprochada en la norma.

Entonces, el asunto a determinar era qué se consideraba “estado de ebriedad”. Y todo esto a pesar de la existencia del art. 5.1.1 de la Ley 2148 que establece la prohibición de circular habiendo consumido o incorporado en el organismo sustancias que disminuyan la aptitud para conducir, y que el art. 5.4.4 de la misma ley dispone la prohibición de conducir cualquier tipo de vehículo con más de 0.50gr. de alcohol por litro de sangre.
En este orden de ideas, voy a citar el fallo Sanchez (Juzgado C y F Nº 13 de esta Ciudad, causa nº 2761/08 (reg. Int. nº 1196/C/08), rta. del 22 de mayo de 2008) en el cual el acusado es absuelto luego de haber sido acusado por circular en su vehículo en supuesto estado de ebriedad con 0,64 miligramos de alcohol en la sangre (el Sr. se había tomado un vaso de vino). El fallo dice lo siguiente: “…la ciencia especializada difiere con relación a la cantidad de alcohol en litro de sangre requerido para alcanzar dicho estado….no pueden aceptarse niveles o tablas de autores que estratifiquen estados en función del resultado del análisis químico, pues lo determinante será analizar el caso concreto, teniendo en cuenta no solo el dosaje de alcohol en sangre –método que ofrece numerosas fallas-, sino antes bien, la sintomatología presentada por el autor, teniendo en cuenta sus características físicas: contextura, sexo, edad, etc., de lo que dará cuenta el experto en la materia. …se afirma que igual concentración de alcohol en sangre tiene un diferente efecto sobre distintas personas, siendo ésta la falla principal del método “biológico”, que no puede subsanarse porque cada individuo reacciona al alcohol según un coeficiente personal que de antemano resulta imposible de establecer…. Por lo tanto, la medicina legal exige en la tarea diagnostica de la ebriedad, la presencia de al menos dos métodos o herramientas: el biológico –en este caso el alcotest-, y el clínico, que es retrospectivo, indirecto y se infiere de las declaraciones del imputado, de la conducta anterior, contemporánea y posterior al delito, de las manifestaciones testimoniales, de las constancias sumáriales que rodearon el hecho y del testimonio técnico de los médicos que examinaron al prevenido, momentos después del evento criminoso. Y es este último requisito el que no puede obviarse para determinar si efectivamente la acción del imputado puede configurar la contravención prevista en el art. 111 del C.C.”.

Continuar leyendo en el  blog: Estas en tu derecho


Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: